Colección: Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1996
Conclusión
Tal vez el auge reciente de las formas de escritura itinerante propias del
cuento brevísimo, y en particular las del cuento ultracorto, son una consecuencia
de nuestra falta de espacio y de tiempo en la vida cotidiana contemporánea,
en comparación con otros períodos históricos, y seguramente también este auge
tiene alguna relación con la paulatina difusión de las nuevas formas de la
escritura, propiciadas por el empleo de las computadoras. La última palabra,
necesariamente breve, la tiene otro escritor, Irving Howe: Los escritores
que hacen cuentos breves tienen que ser especialmente audaces. Lo apuestan
todo a un golpe de inventiva (I. Howe, xiii).
Pero lo que se apuesta, a fin de cuentas, es el placer cómplice de cada lector,
que es exclusivo de cada lectura, y que tal vez se prolongue más allá de las
fronteras de ese momento, más allá de las fronteras de la escritura, y tal
vez afecte la identidad misma del lector. Esa posibilidad es algo, sin duda,
por lo que autor y lector piensan que vale la pena seguir apostando todo a
un golpe de inventiva en cada lectura.

