Colección: Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1996
Cuentos cortos: De 1000 a 2000 palabras
Estos cuentos han sido reunidos en diversas antologías de carácter internacional
bajo el nombre de sudden fiction o ficción súbita, y también han sido
llamados cuentos microcósmicos (en el caso de la ciencia ficción) o simplemente
short-shorts (cuentos cortos) como los denomina Irving Howe, que destaca:
En estas obras maestras de la miniatura, la circunstancia eclipsa al
personaje, el destino se impone sobre la individualidad, y una situación extrema
sirve como emblema de lo universal (...) produciendo una fuerte impresión
de estar fuera del tiempo (I. Howe, x).
A partir de estas observaciones, el mismo investigador propone una tipología
de los cuentos cortos. Un cuento corto puede narrar un incidente o condensar
una vida, o bien puede adoptar un tono lírico o alegórico. Estas son las posibilidades:
i) Un incidente repentino, lo cual produce epifanías surgidas en un período
extremadamente corto en la vida de un personaje. Estas epifanías suelen estar
despojadas de sus respectivos contextos, condición que obliga al lector a
proyectar sobre la situación un contexto imaginado por él mismo. Ejemplos:
El ramo azul de Octavio Paz; El eclipse de Augusto
Monterroso.
ii) Condensación de toda una vida, lograda gracias a la capacidad de comprimirla
en una imagen paradigmática. Ejemplos: Paper Pills y The
Untold Lie, que están precisamente entre los cuentos más breves de la
serie escrita por Sherwood Anderson.
iii) Imagen instantánea en la que no hay epifanía, tan sólo un monólogo interior
o un flujo de memoria. Ejemplo: Amargura para tres sonámbulos
de Gabriel García Márquez.
iv) Estructura alegórica, cuya belleza superficial nos puede llevar a resistirnos
al placer de su interpretación. Ejemplos: Un lugar limpio y bien iluminado
de Ernest Hemingway o Chacales y árabes de Franz Kafka.
Al reflexionar sobre esta clase de cuentos, Charles Baxter observa que mientras
en las novelas encontramos individuos en el largo y complejo proceso de madurar
importantes decisiones morales, en los cuentos de extensión convencional asistimos
al momento de la decisión (o a la ilusión de poder tomar una decisión). En
ambos casos participamos en algún tipo de acción moral. En cambio en el cuento
corto, dice Baxter, lo que observamos es la reacción de un personaje o de
una comunidad ante un momento de tensión súbita. En este caso, concluye, no
hay (o no parece haber) posibilidad de tomar ninguna decisión. De hecho, esta
posibilidad es sustituida por algún tipo de ritual, que se ubica a medio camino
entre lo personal y lo colectivo (C. Baxter, 21).
Estas observaciones pueden ser comprobadas al aproximarnos a los Pequeños
cuentos misóginos (1975) de Patricia Highsmith, toda la Obra cuentística
de Mario Benedetti o las Narraciones breves de Felisberto Hernández y de Oliverio
Girondo.
En México podríamos pensar en cuentos cortos como los de La lenta furia
(1989) de Fabio Morábito, Tiempo transcurrido (1986) de Juan Villoro
o Lugares en el abismo (1993) de Agustín Monsreal.

