Colección: Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1996
Cuento y poema en prosa: instrucciones para cruzar la frontera
Como he señalado anteriormente, la consideración fundamental en el estudio
de todas las formas de textos breves es el problema de la escala. Sin embargo,
un rasgo común a todos estos tipos de textos es su tendencia lúdica a la hibridación
genérica, especialmente en relación con el poema en prosa, el ensayo, la crónica
y otros géneros de naturaleza no narrativa.
Este fenómeno, el de la hibridación genérica, ha sido señalado por Linda Egan,
en el contexto de la distinción entre crónica y cuento en la escritura de
algunos narradores mexicanos contemporáneos. Señala Linda Egan con agudeza
que: Del llamado artículo de costumbres, inventado en México por Guillermo
Prieto, se distinguían (al menos) cuatro géneros: el cuento, la crónica, el
ensayo y la nota periodística. Nunca ha sido fácil distinguir entre ellos
en México (157).
Si esto ocurre en el cuento de extensión convencional, en el caso del cuento
muy breve encontramos, además, una gran proximidad con el poema en prosa y,
en algunos casos, una apropiación paródica de las reglas genéricas de la parábola
o la fábula, o incluso del aforismo, la definición, el instructivo, la viñeta
y otros géneros extraliterarios.
Para algunos autores (Bell, Imhoff, Baxter), la diferencia entre el cuento
ultracorto y el poema en prosa es sólo una cuestión de grado. Tal vez por
esta razón algunos textos de Julio Torri (De fusilamientos, La
humildad premiada y Mujeres), que en base a todo lo visto
hasta aquí pueden ser considerados legítimamente como cuentos ultracortos,
han sido incluidos en sendas antologías del ensayo y del poema en prosa.
En la misma antología del poema en prosa en México preparada por Luis Ignacio
Helguera se incluyen varios de los más breves textos de La oveja negra
de Augusto Monterroso, del Bestiario de Juan José Arreola, y de Gente
de la ciudad de Guillermo Samperio, es decir, textos que pueden ser considerados
como cuentos muy cortos o ultracortos. A su vez, todos estos escritores son
conocidos principalmente por su trabajo como cuentistas.
En el cuento breve mexicano hay numerosos casos de textos de naturaleza lírica,
es decir (en la definición de Ángeles Ezama), construidos a partir de un yo
narrativo que contempla el mundo de un modo particular, con orientación pictórica
o musical, fragmentación temporal y mayor atención al espacio (A. Ezama Gil,
62). Esta escritura es muy evidente, por ejemplo, en una tradición que va
de los Cuentos poéticos de Carlos Díaz Dufoo II hasta la Caja de
herramientas de Fabio Morábito. El libro paradigmático es, sin duda, ¿Águila
o sol? de Octavio Paz.
Tal vez es necesario reconocer, como lo hace Irving Howe, que el cuento es
a otras formas de la ficción lo que la lírica es a otras formas de la poesía,
o, en palabras de Azorín: El cuento es a la prosa lo que el soneto al
verso (Azorín, 62).

