Colección: Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1997
Sección: Artículos / Articles
INTRODUCCION
Junto a la actitud proyectiva de ejercitar el pensamiento filosófico se ha
dado siempre la actitud retrospectiva de volver la mirada hacia las filosofías
del pasado. El resultado ha sido la historia de la filosofía. Pero
ésta, a su vez, tiene también su historia: la historia del modo en que se
ha hecho, en diferentes momentos y por diferentes autores con sus peculiares
enfoques, la historia de la filosofía. El proceso de esta segunda historia
o historia refleja o historia de la historia es el tema de la historia
de la historiografía filosófica, la cual, naturalmente, requiere de un
cierto corpus previo de labor histórica al cual aplicarse. Y es el
caso que en América Latina hay suficiente material acumulado sobre la historia
de la filosofía latinoamericana como para realizar un examen retrospectivo
de ese material. En el tiempo, y fuera de obras que importan para la historia
de la cultura y realizadas en el siglo XVIII (la Biblioteca Mexicana
de Eguiara y Eguren, por ejemplo), los estudios o comentarios de historia
filosófica comienzan en la segunda parte del siglo XIX y se refieren a manifestaciones
filosóficas locales o nacionales. No es sino entrado el siglo XX que se avanza
hasta una primera visión de la totalidad del pasado filosófico hispanoamericano,
con el artículo de Francisco García Calderón, Les courantes philosophiques
dans lAmérique Latine (1908), que había sido ponencia a un congreso
filosófico en Heidelberg.1
Luego aparecen otras síntesis generales y, a partir de la década de los años
40, los trabajos sobre el pensamiento latinoamericano se multiplican extraordinariamente
con respecto a etapas anteriores. Debe considerarse, por último, y esto es
de particular importancia, que la historia de la historiografía filosófica
no es sólo narración de lo acontecido en su campo: tiene también por tarea
descubrir y analizar los métodos, criterios y enfoques interpretativos que
han empleado los historiadores de la filosofía. Sospechamos que en el caso
de América Latina esta operación puede poner en evidencia categorías interpretativas
de las cuales no siempre hay clara conciencia.2
Esta tarea, sin embargo, está en gran parte por hacerse, si bien se han realizado
algunos esfuerzos.3
Todo parece indicar que las primeras manifestaciones de historia filosófica
nacional durante el siglo XIX se dan en Cuba. Afirmaciones de este tipo nunca
deben hacerse en forma dogmática, porque son cuestiones de hecho que en cualquier
momento pueden ser desmentidas por otros hechos. Lo importante es el significado:
la que aquí trataremos, y no obstante su modestia, es anterior a las obras
de Silvio Romero para Brasil y de Valverde Téllez para México, para citar
dos ejemplos.4
Se recuerda en ese sentido el escrito de José Manuel Mestre y Domínguez, titulado
De la filosofía en La Habana, aparecido en 1862. Sin embargo, fue precedido
por un artículo de José Zacarías González del Valle, Filosofía en La
Habana, publicado en la temprana fecha de 1839. Todavía antes podría
recordarse la nota necrológica escrita por don José de la Luz y Caballero
con motivo del fallecimiento de José Agustín Caballero, su tío, que se publicó
en 1835, aunque ésta es más bien una apreciación general de la personalidad
y la obra de Caballero en esa ocasión recordatoria.5
Corresponde, pues, comenzar por el escrito de José Zacarías González del Valle.6

