Colección: Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1997
Sección: Artículos / Articles
1. Introducción
La vida, activismo y evaluación de la poesía e idiosincrasia de Nicanor Parra
(1914-) aparecen frecuentemente comentados e interpretados en la prensa chilena
de las últimas décadas. En su conjunto constituyen un corpus en que
se presenta, analiza y cuestiona no sólo la historia literaria, social y política
de Chile de la segunda mitad del siglo, sino también las ideas y acontecimientos
más señeros y controversiales de ayer, ahora y entonces, a nivel continental
y mundial.
Nicanor Parra con su vital, firme y enérgica participación en el mundo de
las ideas y la palabra a través de unos cincuenta años ha logrado mantener
vivos la polémica, la controversia y el diálogo en los círculos intelectuales
y aquéllos que no lo son. La profundidad y ardor de su discurso oral y escrito
exalta ánimos, enciende pasiones y obliga a adoptar plataformas. Los artículos
de prensa centrados en Parra cuentan invariablemente con un grueso público
que sigue y persigue con sonrisa divertida o ceño amargo sus piruetas de ermitaño,
iconoclasta o payaso.
La palabra oral y escrita de Parra lo ha marcado como un individuo rebelde
e irreverente y lo ha marginado por decisión propia, como él mismo
ha dicho. Al mismo tiempo, ha revolucionado la lengua con un nuevo estilo
poético: la antipoesía, en que la expresión en el verso es la del hombre corriente.
El poeta es un antagonista consumado de la monotonía del pensamiento y del
cepilleo y barnizado de la lengua como diría Miguel de
Unamuno , lo que se observa en su discurso ya sea oral o escrito, invariablemente
revestido de un tono filoso combativo, chispeante, claro y directo. El hombre
común le escucha, comprende y entiende.
En los artículos sobre Parra seleccionados para nuestra evaluación y comentario,
2
se perfila un individuo vital, ciudadano de América y del mundo, un estudioso
y observador tenaz de la vida y desarrollo de Chile y de los pueblos americanos.
Su palabra invita a viajar y a analizar el pensamiento contemporáneo en torno
a temas controversiales y revolucionarios en un marco interdisciplinario que
él aborda con soltura. También esa palabra nos incita a enfrentarnos a los
dilemas y problemas del hombre moderno a un nivel universal más que regional
y a adoptar una plataforma, una posición en relación a ellos.
En su poesía y en otros tipos de discurso, Parra vive fiel a su estética literaria
en la que la expresión debe reflejar el lenguaje corriente, aquél del que
no lo escribe. Nunca ha abandonado esta estética en el curso de más de cuarenta
años, lo que se muestra en un corpus poético que ha revolucionado la poesía
hispana. Debemos mencionar, entre sus obras más conocidas, Poemas y antipoemas
(1954); La cueca larga (1958); Obra gruesa (1969); Artefactos
(1972); Sermones y Prédicas del Cristo de Elqui (1977); Nuevos Sermones
y Prédicas del Cristo de Elqui (1981); Ecoepoemas (1982); Chistes
para desorientar a la policía/poesía (1983); Discurso de Guadalajara
(1992). Son sus poemarios más discutidos en la prensa chilena. Su primera
publicación fue Cancionero sin nombre (1937) en que se muestra la influencia
de Federico García Lorca. Entre esta obra y su segunda publicación, Poemas
y antipoemas, existe un lapso de 17 años.
Nicanor Parra es una de las figuras más representativas de la poesía contemporánea
en Latinoamérica y la conciencia y la voz del sin voz, del escritor y del
intelectual en Latinoamérica. Así se le proyecta en los artículos de prensa
seleccionados. Su presencia en diarios y revistas es continua y dinámica:
anuncia excesos, repudia, analiza, vitupera; se pronuncia abierta y directamente
sobre la noticia del día, el tema polémico o la figura de hoy, de ayer y de
siempre. Como Violeta Parra su hermana , otra gran poeta y además
folklorista, cantante, pintora, activista, etc., rechaza la línea recta
y ama los remolinos, 3
es pantera y paloma, un camaleón, un artista rebelde y cambiante que resiste
definiciones, a pesar de las innumerables entrevistas, estudios y análisis
de su persona y obra, quizás debido a la diversidad de transformaciones en
su arte y postulados filosóficos, sociales, políticos y culturales, sobre
los que se pronuncia a menudo. Su humor corrosivo, su tendencia a fustigar,
a contradecirse y a sostener su opinión por sobre todo, su sarcasmo y desacatos,
le han granjeado enemigos irreconciliables. Se le tilda de vanidoso, soberbio,
egoísta, actitud dictatorial, déspota, inseguro, insensible, repetitivo, descarado,
sacrílego, efectista, un vendido, deshonesto, voluble, misógino
insufrible, anti-feminista, etc. Pablo de Rokha, Gonzalo Rojas, Luis Droguett,
el padre Salvatierra y Luis Merino Reyes son las figuras que sobresalen en
cuanto a la virulencia de los ataques a Parra como poeta u hombre de letras.
En un recital poético en el Poetry Center en Nueva York (1968), Parra
cita y lee algunos de estos ataques. La audiencia lo aplaude entusiasmada.
Es propio de Parra desafiar el formulismo y la convención oficial.
Toda crónica, entrevista, reportaje, artículo o noticia sobre Parra goza de
gran difusión comercial por lo que se la persigue. Se dice que su voz transmite
lo que muchos quisieran decir y no pueden o no saben cómo. Todo lanzamiento
de libro que cuente con su presencia tendrá éxito seguro. Los poemas de mayor
popularidad en sus propios recitales son La víbora, El hombre
imaginario y Defensa de Violeta Parra.5
La prensa anota sus paradojas, sus silencios, retrocesos y transformaciones
y proyecta el yo soy muchos de este coloso singular y perpetuo.
Entonces se perfila esporádicamente, a través de las décadas, al iconoclasta,
al pensador, al filósofo, matemático y académico; al activista, profeta, visionario,
artista, dramaturgo, ensayista, crítico literario, humorista, folklorista,
poeta, profesor, mentor y traductor; al viajero incansable, al investigador,
al lingüista, al científico, al erudito, al humanista; al cachurero
enamorado del objeto curioso y raro , al representante o ganador
de prestigiosos premios nacionales e internacionales, al violetófilo defensor
y continuador de la obra de Violeta Parra; al conferenciante, al declamador
de su propia poesía, al taoísta y el ecólogo. El núcleo familiar constituye
el pilar más importante en su vida, lo que se advierte en muchos de sus poemas
y se repite y comenta en la prensa.
En Obra gruesa (1969), resume 20 años de creación literaria
1950-68. En esta obra el poeta atenta una definición de sí mismo: Hijo
y nieto de camborios, atleta en su juventud, y poeta desde siempre.
En burla permanente con el mundo circundante, en uno de los poemas finales
en el texto, se despide del lector con un me retracto de todo lo dicho
verso del poema del mismo nombre.6
Samuel Silva lo perfila como hombre astuto y candoroso, espontáneo
y reflexivo, vanidoso y humilde, sólido y contradictorio, profundamente vivo,7
reafirmando la dificultad a que se enfrentan los que tratan de encasillar
la definición en términos precisos y claros. Orlando Cabrera en la década
de los setenta defiende al poeta de un núcleo que le hostiga y lo acepta:
. . . hay gente que no tiene la menor idea de quién es Parra.
Jamás lo han leído y si lo leyeran no lo entenderían. Son
los que nunca tomaron un libro y todavía viajan en carreta, o los que tienen
una idea idílica de la poesía . . . los que aplauden a los hippies, los que
compran pestañas postizas y pantalón sin marruecos.8
Iván Carrasco, uno de los más destacados críticos de la obra de Parra ha afirmado
en la prensa que el poeta es un individuo más escuchado que leído; más reconocido
por informaciones periodísticas y aparición en medios de comunicación social
que por la lectura y valorización de la antología propiamente tal.9
La prensa chilena se concentra especialmente en Parra cuando éste resulta
ganador de premios prestigiosos nacionales y extranjeros , cuando
publica un nuevo libro o cuando es objeto de distinciones especiales ya sea
becas, invitaciones a dictar clases en universidades extranjeras o a ser parte
de un jurado de un concurso literario de monta. En 1983 se le expulsa
desde Cuba de un jurado en que iba a participar para determinar los premios
literarios de Casa de las Américas. El cargo es haberse tomado una taza
de té con la Sra. Nixon en la Casa Blanca en una de sus frecuentes
visitas a Nueva York mientras continúa la guerra en Vietnam.
Se enfatiza la taza de té y la guerra de Vietnam en los titulares o artículos
que aparecen en los diarios chilenos comentado el escándalo. La polémica que
esta visita suscita logra resonancia en los círculos intelectuales de todo
el mundo hispano. Luis Merino Reyes, presidente de la Sociedad de Escritores
de Chile (SECH), condena a Parra en una carta abierta publicada en los principales
periódicos de la época. Parra contesta con el estilo que le caracteriza cuando
se enfada: uno impregnado con el tono del pueblo; es decir se defiende a
patada y combo y a gargajo al ojo, lenguaje figurado que
la prensa goza citando. Aron Alterman, escritor y miembro de la SECH declara
en una carta abierta que la Casa de las Américas es una entidad corrupta,
política y sectaria. 10
Parra ha recibido la misma o mayor atención cuando se le concedió el Premio
Nacional de Literatura y un doctorado Honoris Causa en la Universidad
de Brown en Estados Unidos (1991) y cuando se le otorga el Premio Juan Rulfo
de Literatura 1991 en México. Este premio es el equivalente del Nobel en el
mundo hispano y consiste de 100.000 dólares. Desde 1990, Parra está siendo
nominado al premio Nobel por un grupo destacado de intelectuales, académicos
y escritores que a nivel internacional entusiastamente endorsan su candidatura.
En las numerosas entrevistas, los temas que más interesan a los periodistas
en relación al poeta son su vida privada, su filosofía taoísta, sus matrimonios
y relaciones amorosas, sus comentarios con respecto a la ecología como movimiento
socio-económico, sus reminiscencias de Violeta Parra obra, vida y suicidio
, su obra, sus observaciones sobre la poesía y el lenguaje popular y
referencias a la antipoesía.
Parra afirma que con el taoísmo alcanzó madurez emocional. Al abrazar esta
filosofía, empezó a interesarse por la problemática ecológica. Manifesta cierta
reticencia a explayarse sobre su vida amorosa. No se considera un poeta del
amor. A Hernán Miranda le confiesa: Soy un poeta de la desconfianza,
de la ambigüedad, de la confusión, y el amor es la poesía de la entrega, es
poesía monocotiledónea. . . 11
En las entrevistas, a menudo manifiesta su orgullo y cariño por Violeta Parra.
Alude al estímulo constante que le proporcionó a ésta en una entrevista a
Patricia Bravo: Yo saqué a la Violeta de la marginalidad y la llevé
a la escuela, la de la calle.12
Algunos de sus versos, juicios y dictados sobre mujeres divierten y antagonizan.
Versos que cita en la prensa al respecto son del tipo: la mujer se define
con las piernas, nunca he tenido el honor de ser viudo,
en el amor no hay conquistas, sólo hay derrotas,13
imposible librarse de los cuernos el único requisito es ser casado,14
la muerte es una puta caliente. 15
El periodista Hernán Miranda transcribe su poema Mujeres,16
en que se caricaturizan diversos tipos de mujeres como la virgen, la intocable,
la solterona, la fácil, la perversa, la farsante, la comediante, la degenerada,
la solitaria, la fea y la vieja sin compañero. Parra termina su poema manifestando
una mezcla de tedio y rechazo a la falsa respetabilidad femenina: Todas estas
walkirias/ todas estas matronas respetables/ con sus labios mayores y menores/
terminarán sacándome de quicio.
El crítico literario de El Mercurio Ignacio Valente (Miguel Ibáñez-Langlois)
es el mejor paladín de la poesía de Parra. Es autor de numerosas y elocuentes
reseñas e introducciones a sus publicaciones.
Los temas de la poesía de Parra que de preferencia aborda la prensa son el
amor, la soledad, el desengaño, el desamparo del hombre, la incomunicación,
el acoso a los seres marginales, o sea agrega José Promis la
realidad cotidiana reflejada en la lengua con que el pueblo suele hablar
a su vecino. Así escribía también Gonzalo de Berceo (1195-1264?), por
allá en la Edad Media. Además, prosigue Promis, Parra representa una tendencia
desacralizadora en la lírica contemporánea en que lo común se hace único;
lo simple, complejo; lo vulgar digno de admiración.17
Otros estudiosos y críticos de renombre que se concentran en la obra de Parra,
fuera de Ignacio Valente e Iván Carrasco, son Hugo Montes, Antonio Skármeta,
Jaime Quezada, Cedomic Goic, Fernando Alegría, Leonidas Morales, Tomás Lago,
Efraín Szmulewicz, Andrés Piña, Pedro Lastra, Enrique Lafourcade, Mario Rodríguez,
María Nieves Alonso, María de la Luz Hurtado, Emir Rodríguez Monegal, Ricardo
Yamal y Fidel Sepúlveda, citando aquéllos que hacen oír su voz con mayor frecuencia
directa o indirectamente en los diarios chilenos en lo que se
refiere al poeta. Coinciden en afirmar la extraordinaria contribución de la
antipoesía de Parra a las letras hispanas con sus innovaciones y proyección
de la lengua del pueblo como medio de expresión. El efectivo sarcasmo con
que Parra ridiculiza al escritor esotérico, elitista y efectista ha conseguido
elevar su propia poesía, dicen algunos. Otros elogian al poeta por su especial
sensibilidad ante la belleza; por escribir esa poesía simple y profunda entendida
por todos; por su continuo activismo en procura de un mundo mejor; por su
lucha a favor de los derechos humanos. Se le admira por haberse autoeducado
con su esfuerzo propio y por haber cruzado obstáculos insalvables para ser
reconocido como uno de los poetas más innovadores y profundos que ha producido
el siglo XX.
Nicanor Parra dicta clases de matemáticas y Física en la Universidad de Chile
y dirige talleres literarios. Cuando recibe el premio Juan Rulfo 1991 en Guadalajara,
México, a los 77 años declara que tal vez ahora podrá dejar de trabajar y
así dedicar más tiempo a la poesía, estudios, reflexiones y traducciones.
Yo debiera estar jubilado podando mis rosas, le dice a María de
la Luz Hurtado, Directora de la revista de teatro de la Universidad Católica
Apuntes que lo entrevista pues se acaba de estrenar El rey Lear
de Shakespeare traducido por Parra con elogiosas críticas de prensa. En la
misma entrevista Parra le confiesa a Hurtado que vive en un estado de
ansiedad intelectual permanente.18
Estudio y poesía son los ejes que mueven su vida. En 1969 declara al New
York Times: Hago física para ganarme la vida y poesía para mantenerme
vivo,19
versos de un antipoema. La docencia no parece ser trabajo para Parra. Sigue
enseñando y escribiendo poesía. Ser maestro, parece también le ayuda a mantenerse
vivo.
Parra es profesor de Matemáticas y Física. En 1948 fue Decano de la Escuela
de Ingeniería de la Universidad de Chile. Como estudiante, académico o poeta
ha sido invitado a Oxford, Cambridge, Yale y otras universidades en Estados
Unidos e Hispanoamérica y ha viajado extensamente por el Oriente y Europa
occidental y oriental. Con su memoria prodigiosa anota y conserva los hechos
más nimios de estas experiencias.
Las raíces de Nicanor Parra son humildes, de un medio rural sureño. Defiende
su antipoesía que nace de esas raíces: Nosotros somos parte de los suburbios,
patipelados, descamisados, nada más que con un instinto fuerte de supervivencia
. . . la gran obra requiere manejar los dos idiomas, el de los suburbios y
el de la universidad, el yin y el yen, le declara a Patricia Bravo.
20A
José Donoso en 1960 le confiesa detalles más íntimos sobre su niñez y juventud.
Pasó su niñez a pie pelado. Su padre, profesor primario, era aficionado al
vino, las mujeres y el canto. Todos sus hermanos fueron antisociales. Heredan
del padre la afición a la poesía y la música. Su madre, con doce hijos a cuesta,
y el padre cesante o enfermo tuvo una vida difícil. Se desempeñaba como modista.
Fue por su propio esfuerzo que obtuvo una beca y estudió mecánica avanzada
en la Universidad de Brown en Rhode Island (1943-46). Luego, becado en Oxford,
Inglaterra (1949-51), estudia cosmología con E. A. Millner. 21En
1972 obtiene otra beca: una Guggenhein.
Parra recalca que trabaja su poesía con el rigor de un hombre de ciencias.
De allí sus silencios y tal vez la razón por la cual su producción es exigua.
Últimamente pronuncia: la producción de Juan Rulfo es también escasa.
Iván Carrasco ha intentado definir la antipoesía de Parra en términos académicos
y determinar su impacto. Así, decide que esta poesía de Parra consigue expresar
los problemas y dilemas de cualquier sujeto del siglo XX. Posee una calidad
y dimensión universal. Poemas y antipoemas rompe con la poesía solemne,
sacral, cósmica, ascética, sensorial, patética y en busca del Absoluto que
rige hasta esta fecha, para proclamar una actitud escéptica, desconfiada y
llena de violencia contra el establishment y la propia poesía; es una
escritura que busca transgredir las normas ya estereotipadas de la tradición
y darle una nueva vitalidad a la expresión literaria . . . Parra desea representar
la vida misma, la realidad, con un lenguaje nuevo a fuerza de ser antiguo,
el de la calle, la oralidad, el uso doméstico, el del periódico, el de la
radio, la clase, la conferencia, la fiesta. Ya en 1948 Parra declara su afán
en búsqueda de una poesía a base de hechos y no de combinaciones o figuras
literarias y su rechazo de la forma afectado del lenguaje tradicional poético.22
Mario Rodríguez, otro crítico que se ha concentrado en la obra de Parra, está
de acuerdo en que la obra del poeta es tan escasa como la de Rulfo, el mexicano
que dio el nombre al premio literario más prestigioso del mundo hispano. Sin
embargo, afirma, esa obra poética ha dado y da que hablar y ha marcado
un nuevo rumbo en la poesía hispana . . . Su influencia se ha hecho sentir
en toda Latinoamérica . . . La voz de Parra es la voz más revolucionaria de
la poesía castellana actual.23
Esta voz revolucionaria también se vislumbra en su traducción de Lear
de Shakespeare. María de la Luz Hurtado al evaluar esta traducción recalca
que la expresión corresponde a la tradición oral: giros lingüísticos, frases
hechas, refranes, canciones, chistes y poca puntuación, pues Parra dice que
cuando hablamos no usamos puntuación. Así los espectadores de Lear
escucharon expresiones del castellano chileno usual como sangre de horchata,
hijo de su mamá, cachuchazos, ser gallina,
viejo chocho, etc. Hurtado agrega que en esta traducción Parra
baja de tono la obra de Shakespeare y macera el texto como se hace con
la cebolla en los campos chilenos.24
Parra ha realizado otras incursiones en el teatro cuando sus versos han sido
la base de obras teatrales exitosas como Hojas de Parra (1977),
publicado como poemario en 1985, poemas de 1969-1985; Todas las colorinas
tienen pecas (1971) y Parricidio (1991). También ha contribuido
a la filmación de documentales sobre él mismo: Nicanor Parra en Nueva
York de Jaime Barrios (1968) y Nicanor Parra de Guillermo
Cahn (1982). Esta labor es evaluada en la prensa chilena en términos fluctuantes.
Desde que Parra abrazó el taoísmo hacia fines de 1970, Parra dispensa consejos
para vivir mejor: A Gloria Pérez y a Hernán Miranda les dicta su dieta para
la salud del cuerpo y del alma, y del planeta: cerrar hospitales; cuidar
la dieta y decirle adiós a los aceites, grasas, azúcar, alcohol, miel, café
y cigarrillos: . . . no escribir con el dedo levantado, cuidar la salud del
alma, evitar el amor pasión que conduce a la anulación y destrucción
del individuo. Se alegra de la reinvindicación de las imposiciones
de mano y de los curanderos.25
Su filosofía taoísta condena el exceso y apoya la ecología espiritual. El
amor ocasiona cataclismos en el espíritu si es el pasional. A Mili Rodríguez
le enumera la progresión emocional del amor: . . . primero es amistad,
luego es amor, pasión, celos, venganza y apocalipsis. Hay que quedarse
en la amistad para no ser barrido . . . no hay que subirse al chorro.
En su filosofía propugna un contento interior que nace del anonimato: el
hombre más grande no es nadie . . . el monje taoísta se pone a la cola.26En
otras instancias, Parra expone los demonios de los tiempos modernos: la abulia,
el consumismo, la pereza, la cultura audiovisual, el desperdicio, la despersonalización,
producto del avance tecnológico. No pierde ocasión de manifestar su orgullo
por sus excelentes condiciones físicas y mentales y por haber mantenido su
misma poética por más de cuarenta años. Camina y duerme siesta todos los días:
. . . no me puedo estrujar el seso como una teta de vaca. El principio
de economía, agrega, dice que hay que ahorrar energía mental.27
Con la publicación de Artefactos (1972) unas 230 tarjetas postales
, otra vez Parra marca una ruptura con el texto convencional. El texto
de las tarjetas es breve, antipoético y con impresos. Son del tipo: Cuba,
sí; yanquis también. USA donde la Libertad es una estatua.
Miguel Arteche define los artefactos como tarjetas explosivas en estuches
de bombones envenenados y cita: Censúrome Padre de que en un abrir
y cerrar de ojos inoculé muchachas resplandecientes; La piedra
más horrible es superior a la estatua más bella.28
Las unidades aparecen inconexas y se pueden leer en cualquier orden. Iván
Carrasco se refiere al chiste político, la crítica ecológica, el comentario
mordaz, el amor a la clandestinidad que se muestra en estas unidades.29
Los antecedentes de estos artefactos son el epigrama y el grafitti.
Sermones del Cristo de Elqui (1977) se desarrolla en torno a la vida
y andanzas de Domingo Zárate (1897-1971) un sujeto que predicaba y se proclamaba
Cristo y que a su muerte empezó a ser parte de la tradición y la leyenda.
Zárate, un ayatollah de barrio, como lo llama Parra, o un
farsante o un loco como lo trata la prensa, también fue milagrero y
vendedor de guitarras. Nació en el valle de Elqui y Parra estuvo estudiando
sus prédicas y escritos desde que era inspector en el Internado Barros Arana,
allá por 1937. Estos Sermones han sido traducidos a varias lenguas
incluyendo una versión al inglés bilingüe de Sandra Reyes (1984)
reseñada por la crítica chilena. Parra continúa relatando las peregrinaciones
de Zárate en Nuevos Sermones del Cristo de Elqui (1979).
Federico Schopf, otro estudioso de monta de Parra y de su obra, afirma que
su poesía está atenta a los grandes y nuevos problemas de la época: degradación
del medio ambiente y su consecuente amenaza ecológica, la amenaza nuclear,
la amenaza de la degradación corporal (SIDA) y la degradación moral de una
sociedad que sólo aspira al consumo.30M.S.,
crítico literario de El Mercurio, se concentra en su anticlericalismo,
y desacralización del yo poético y establece que en Parra convergen
la exaltación del lenguaje oral de Brecht y el humor kafkiano y absurdista;
el coloquio festivo y la confesión clínica.31
El individualismo e independencia de pensamiento y espíritu de Parra se muestra
en el terreno político y religioso, además del personal y artístico. En el
político, repite que no pertenece a ningún partido político. En el religioso
se pronuncia ora ateo, ora católico, ora budista. Le preocupa la muerte.
Concluyendo, las múltiples, singulares y complejas facetas del individuo y
del artista contribuyen a que la prensa chilena no sea siempre benigna o entusiasta
en relación al poeta. En 1991 se manifiesta esta actitud ambivalente de la
prensa chilena en relación a Parra, incluso en un matutino tan prestigioso
como El Mercurio, diario que frecuentemente lo endiosa. Se le llama
mentiroso, oportunista, demagogo, hombre difícil a quien nadie puede aproximarse
en términos de igualdad.32
Parra se mantiene incólume ante la ambivalente y múltiple polémica y los fluctuantes
juicios sobre su persona. Como don Miguel de Unamuno, se divierte inquietando,
transformando, renovando y contradiciéndose y parece decir con él: no
vendo pan sino levadura. Así se proyecta como un perenne curioso de
la vida y el conocimiento, en continua búsqueda de la Verdad y los Absolutos
que le eluden, un enamorado de la perfección que lo obsesiona, un iconoclasta
que goza derribando, un sujeto tal vez repetitivo pero en cuya repetición
se asienta una nueva creación o renovación, un solitario a quien su verso
salva del abismo. Su ateísmo, afirma Promis, es a veces desolador. Puede ser
un ateo agresivo o un católico profundo.33
Es esta desolación profunda e interna, que pretende esconder con su sarcasmo,
humor negro y escepticismo la que le permite al poeta penetrar con sutileza,
hondura y clarividencia en los pliegues más escondidos del ser humano. Su
intuición y percepción se afina en la lucha constante que sostiene y en la
búsqueda infructuosa de respuestas a eternos dilemas. M.C.G., en un ensayo
sobre el poeta, alude a una especial facultad de Parra que le permite exponer
la figura humana en su precariedad extrema, en su vulnerabilidad lastimosa
si no grotesca.34
En estos últimos años, se observa más que nunca en los planteamientos filosóficos
de Parra la influencia de los acontecimientos políticos a nivel continental
y mundial. Su taoísmo se ha acentuado como también su escepticismo sobre la
cultura contemporánea. Su gran meta en la vida sigue siendo búsqueda, creación,
transformación y renovación. La crítica continúa interpretándolo, sobreinterpretándolo
y subinterpretándolo, en broma o en serio, como él mismo lo hace. Su estética
literaria es la misma a la que se ha mantenido fiel por más de cuarenta años,
la de la antipoesía que se inspira en la realidad cotidiana, especialmente
en lo absurdo y grotesco de la misma. Con ella y a través de ella, desmitifica,
desacraliza, ilumina o exalta. Con el humor corrosivo de su antipoesía intenta
vincular la poesía a la realidad cotidiana del hombre común. La crítica subraya
que su poesía plebeya es la misma celebrada por François Villon (1431-1463?),
John Gay (1685-1732), Bertolt Brecht (1898-1956) y José Hernández (1834-1886),
el poeta argentino, autor de Martín Fierro (1872 y 1879), epopeya gauchesca
reverenciada por Parra. La cueca larga (1958) es un elogio de Parra
al hombre de la tierra.
La obra, activismo e impacto del discurso de Parra prosiguen siendo un foco
permanente de atención y estudio para la prensa y el lector chileno; para
el crítico y el sociólogo; el filósofo y el divulgador de la cultura; el lingüista
y el académico. En círculos universitarios americanos, europeos, mundiales
se le estudia a nivel interdisciplinario. Enfrentarse a Parra significa no
sólo entablar un diálogo en torno al misterio, magia y belleza del pensamiento
y la palabra sino también reflexionar y analizar los dilemas y problemas del
hombre contemporáneo ya sea a nivel político, social, histórico, filosófico
u ecólógico. La angustia, la pasión, la desesperación de la palabra que satura
la antipoesía de Parra, como también sus otros tipos de discurso, tienen la
virtud de comunicar con claridad, inquietar e impactarnos a todos pues esta
palabra nace de experiencias comunes en el mundo circundante y se expresa
en el lenguaje de todos. Su premonición angustiada y apocalíptica del mundo
futuro en que el individuo desaparece en aras del progreso tecnológico y despersonalizador
confunde, prepara y obliga a reevaluarnos dentro de parámetros en que el yo
se diluye o desaparece.
Nicanor Parra en sus continuas rupturas con su propio mundo, el mundo exterior
y el del pensamiento impulsa a activismo de ideas y de acción. Parra no es
pan, es levadura, es revolución. La prensa chilena lo proyecta como un paladín
revolucionario de la lengua y de la idea, y ya dijo don Miguel de Unamuno:
revolucionar la lengua es la más honda revolución que puede hacerse;
sin ella, la revolución en las ideas no es más que aparente. Nicanor
Parra ha gestado y activado esa honda revolución de la que habla
Unamuno con su singular y transcendente estética literaria reflejada en su
poesía, en su antipoesía. Con esta antipoesía y sus otras formas de discurso
mantiene vigentes la polémica, la controversia y el diálogo sobre los problemas
e inquietudes del hombre contemporáneo a nivel continental y mundial en los
círculos intelectuales y académicos y también en los dominios del hombre corriente,
agitando y hermanando, al mismo tiempo. Este artista y activista, mezcla de
vinagre y aceite, ángel y bestia como él mismo se ha definido ,
este individuo de innumerables máscaras y disfraces, en la perenne convulsión
de su palabra y espíritu y con su palabra candente y combativa desencadena
Caos con el fin de producir levadura orientada hacia el Orden. Nicanor Parra,
siempre con Dios y con el Diablo. Se le ama y se le odia. No hay términos
medios. Sin embargo, invariablemente se admira su genio e incluso se le respeta,
aunque no se quiera. ¿Quién puede no querer a Nicanor Parra?, exclamamos con
Enrique Lafourcade.35
De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa,
Hijo mayor de profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca de ídolo azteca
Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida
Ni muy listo ni tonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y de aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!
(Epitafio)36

